Arquitectura de España
Incluso desde antes de los poblados que pudieron describir las fuentes romanas (como los de iberos, celtíberos, cántabros...), existen en la Península Ibérica vestigios de formas arquitectónicas comparables a otros ejemplos de las culturas mediterráneas y semejantes a los de Europa del norte.
Un auténtico desarrollo vino con la llegada de los romanos, que dejaron atrás algunos de sus monumentos más impresionantes en Hispania. La llegada de los vándalos, suevos y visigodos
supuso una profunda decadencia en las técnicas romanas pero también el
aporte de técnicas constructivas más austeras de vinculación religiosa,
al igual como ocurrió en el resto de occidente. La invasión musulmana
en el año 711 supuso un cambio radical en los siguientes ocho siglos y
llevó a grandes avances en la cultura, incluyendo la arquitectura. Córdoba, capital de la dinastía Omeya y Granada, de la nazarí, fueron centros culturales de extraordinaria importancia.
En los reinos cristianos surgieron gradualmente y desarrollaron
estilos propios, inicialmente aislados de las influencias europeas y más
tarde integrados en las grandes corrientes arquitectónicas europeas románica y gótica,
las cuales llegaron a alcanzar un auge extraordinario, con numerosas
muestras religiosas y civiles a lo largo de todo el territorio.
Simultáneamente se desarrolló el estilo mudéjar,
del siglo XII al XVII, que se caracterizó por una mezcla de corrientes
culturales de herencia estructural europea y decoración árabe.
Hacia finales del siglo XV y antes de colonizar América hispana con la arquitectura colonial y barroca, en España se experimentó con la arquitectura renacentista, desarrollada principalmente por arquitectos locales (Pedro Machuca, Gaspar de Vega, Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera, Andrés de Vandelvira...). El barroco español se caracteriza sobre todo por el exuberante churrigueresco, distinguiéndose de las influencias internacionales posteriores, y dando sus obras más importantes en desarrollo en el Imperio español americano, principalmente misiones, catedrales y arquitectura pública. El estilo colonial, que se mantuvo durante siglos, aun tiene una gran influencia en México, Centroamérica y los países del Pacífico sudamericano. El neoclasicismo tuvo su cumbre en el trabajo de Juan de Villanueva y sus discípulos.
El siglo XIX tuvo dos facetas: el esfuerzo en ingeniería para
alcanzar un nuevo lenguaje y mejoras estructurales con hierro y vidrio
como principales materiales, y la corriente académica que primero se
enfocó en el historicismo y el eclecticismo y más tarde en los regionalismos. La entrada del modernismo en las corrientes académicas produjo figuras como Antonio Gaudí en la arquitectura del siglo XX. El Estilo Internacional fue liderado por grupos como el GATEPAC.
España está sufriendo una verdadera revolución técnica dentro de la arquitectura contemporánea y los arquitectos españoles como Rafael Moneo, Santiago Calatrava y Ricardo Bofill se han convertido en referentes internacionales.
Por la relevancia artística de muchas de las estructuras
arquitectónicas de España, incluyendo partes enteras de ciudades, han
sido designadas Patrimonio de la Humanidad. El país posee el segundo puesto en número de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, superado solamente por Italia.
Índice
- 1 Prehistoria
- 2 Época romana
- 3 Arquitectura prerrománica
- 4 Arquitectura de Al-Ándalus
- 5 Arquitectura mudéjar
- 6 Arquitectura románica
- 7 Arquitectura gótica
- 8 Arquitectura del Renacimiento
- 9 Arquitectura barroca
- 10 Arquitectura colonial
- 11 Arquitectura neoclásica
- 12 El siglo XIX
- 13 El siglo XX
- 14 En el siglo XXI
- 15 Arquitectura popular
- 16 Véase también
- 17 Referencias
- 18 Enlaces externos
Prehistoria
Arquitectura megalítica
Durante la Edad de Piedra el megalito más extendido en la Península Ibérica era el dolmen. Los planos de estas cámaras funerarias solían ser seudocírculos o trapezoides,formados por enormes piedras hincadas en el suelo y otras que las
cubrían, formando un techo. Según iba evolucionando la tipología,
apareció una entrada en corredor llamada dromos, que gradualmente fue
tomando importancia hasta ser tan ancho como la cámara. En el estadio
más avanzado, eran comunes techos abovedados y falsas cúpulas. El
complejo de Antequera contiene los dólmenes más grandes de Europa. El mejor conservado, la Cueva de Menga,
tiene 25m de profundidad, cuatro metros de alto y fue construido con 32
megalitos. En la actualidad, en el interior se ha descubierto un pozo,
cuyo origen es desconocido. En la Edad de Bronce, los ejemplos mejor conservados están en las Islas Baleares, donde aparecen tres tipos de construcciones: la taula, en forma de T, el talayote y la naveta.
Los talayotes eran torres de defensa troncocónicas o troncopiramidales.
Solían tener un pilar central. Las navetas eran construcciones
realizadas con grandes piedras y su forma era similar a los cascos de
los barcos.
Arquitectura íbera y céltica
Asentamiento castreño en Galicia: Castro de Baroña.
Son pueblos amurallados, habitualmente situados en lo alto de una
colina o un monte. Existen asentamientos castreños a lo largo de toda la
región cantábrica y en la meseta. Abundan especialmente en el valle del Duero y en Galicia. Ejemplos notables son Las Cogotas Y Ulaca en (Ávila) y el Castro de Santa Trega (Pontevedra).
Las casas en los castros tienen de unos 3,5 a 5 m de longitud y son
generalmente circulares, existiendo algunas rectangulares, de piedra y
con techos de paja, con una columna central. Sus calles eran
generalmente regulares, sugiriendo algún tipo de organización central.
Las ciudades construidas por los arévacos están relacionadas con la cultura íbera, cuyas ciudades tuvieron un desarrollo urbano notable, como Numancia. Otras son más primitivas y a menudo excavadas en la roca, como Termantia.
Época romana
Teatro romano en Mérida.
Desarrollo urbano
La conquista romana de Hispania, comenzada en el 218 a. C., supusouna romanización casi completa de la Península Ibérica. La cultura
romana fue asumida profundamente por la población: antiguos campamentos
militares y asentamientos iberos, fenicios y griegos fueron
transformados en grandes ciudades, como por ejemplo Augusta Emerita en la Lusitania, Corduba, Itálica, Hispalis, Gades en la Bética, Tarraco, Carthago Nova, Caesar Augusta, Asturica Augusta, Legio Septima Gemina y Lucus Augusti en la Tarraconensis,
unidas por una compleja red de carreteras. El desarrollo de la
construcción incluye algunos monumentos de calidad comparable a los de
la capital, Roma.1
Construcciones
La ingeniería civil está representada en imponentes construcciones como el Acueducto de Segovia o el Acueducto de los Milagros de Mérida, en puentes como los de Alcántara sobre el Tajo, el de Córdoba sobre el Guadalquivir o el de Mérida sobre el Guadiana. También se construyeron faros como el que aún está en uso en La Coruña, la Torre de Hércules. Las construcciones civiles se vieron impulsadas sobre todo bajo el emperador Trajano (98 d. C. – 117 d. C.).La arquitectura lúdica está representada por edificios como los teatros de Mérida, Cartagena, Sagunto, Tiermes o Cádiz, los anfiteatros de Mérida, Itálica, Tarraco y Segóbriga y los circos de Mérida, Córdoba, Toledo, Sagunto y muchos otros.
La arquitectura religiosa también se extendió por la península como se puede ver en los templos de Córdoba, Vich, Mérida (Diana y Marte) y Talavera la Vieja, entre otros. Los principales monumentos funerarios son las torres de los Escipiones de Tarragona, el dístilo de Zalamea de la Serena y los mausoleos de la familia Atilii en Sádaba y Fabara. Arcos de triunfo se pueden encontrar en Cáparra, Bará y Medinaceli.
Arquitectura prerrománica
El término prerrománico se refiere al arte cristiano tras la antigüedad clásica y antes del arte románico.Cubre realizaciones artísticas muy diversas, puesto que fueron
realizadas en siglos distintos y por culturas diferentes. El territorio
español tiene una gran variedad en arquitectura prerrománica: alguna de
sus ramas, como el arte asturiano, llegaron a un gran nivel de refinamiento para su época y contexto cultural.
Véase también: Arte prerrománico
Arquitectura visigoda
Del siglo VI cabe mencionar los restos de la basílica de Cabeza de Griego, en Cuenca y la pequeña iglesia de San Cugat del Vallés, en Barcelona. Ésta, aunque muy deteriorada, muestra claramente una planta de nave única que termina en un ábside.Del siglo siguiente son las de San Pedro de la Nave, San Juan de Baños,
Santa María de Quintanilla de las Viñas, cuya traza se repetirá luego
en otros templos posteriores pertenecientes al «estilo de repoblación» (mal llamados «mozárabes»).
Por lo demás, en esta época se sigue básicamente la tradición
paleocristiana en la arquitectura religiosa. Como edificios más
representativos pueden relacionarse los siguientes:
-
- Iglesia de San Pedro de la Nave en San Pedro de la Nave-Almendra (Zamora);
- Iglesia de Santa Comba de Bande (Orense);
- Iglesia de San Juan Baustista de Baños de Cerrato (Palencia);
- Cripta de San Antolín en la catedral de Palencia (Palencia);
- Iglesia de San Pedro de la Mata de Sonseca (Toledo);
- Ermita de Santa María de Quintanilla de las Viñas (Burgos).
Véase también: Arte visigodo
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Arquitectura asturiana
Santa María del Naranco, Asturias.
su jefe. Pelayo reunió a las tribus locales y a los refugiados
visigodos bajo sus órdenes con la intención de restaurar progresivamente
el orden godo.
El prerrománico asturiano es un estilo singular, que, combinando elementos de otros estilos, como el visigodo
y las tradiciones locales, creó y desarrolló su propia personalidad y
características, alcanzando un notable nivel de refinamiento, no sólo en
cuanto a la construcción, sino también en cuanto a estética.
En cuanto a su evolución, el prerromano asturiano siguió una «evolución estilística claramente asociada a la evolución política del reino, sus etapas marcadas con nitidez». Fue principalmente una arquitectura de la corte y se distinguen cinco etapas: primer periodo (737–791) desde el reino de Favila al de Bermudo I de Asturias.
El segundo periodo incluye los reinos de Alfonso II de Asturias
(791–842), entrando en una etapa de definición estilística. Estos dos
periodos se incluyen dentro del llamado prerramirense. La iglesia más importante es la de San Julián de los Prados, en Oviedo,
con un sistema de volúmenes interesante y un programa de frescos
iconográficos interesantes, estrechamente relacionados con las pinturas
murales romanas. Las celosías y las ventanas trifoliadas en el ábside
aparecen por primera vez en esta etapa. La Cámara Santa de la Catedral de Oviedo, San Pedro de Nora y Santa María de Bendones también pertenecen al prerramirense.
El tercer periodo comprende los reinos de Ramiro I (842–850) y Ordoño I (850–866). Es el llamado ramirense
y es considerado como la culminación de este estilo, debido al trabajo
de un arquitecto desconocido que trajo nuevos estilos ornamentales y
estructuras, como la bóveda de cañón y el uso consistente de arcos
transversales y contrafuertes, acercando el estilo a los logros
obtenidos por la arquitectura románica dos siglos más tarde. Algunos autores han señalado una inexplicable influencia siria
en la ornamentación. En este periodo florecieron la mayoría de las
obras maestras de este estilo: los pabellones del palacio del Monte Naranco (Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo) y la iglesia de Santa Cristina de Lena.
Un cuarto periodo se extiende durante el reinado de Alfonso III (866–910), en la que se detecta la llegada de una fuerte influencia mozárabe a la arquitectura asturiana, expandiéndose el uso del arco de herradura. Una quinta y última etapa coincide con el traslado de la corte a León, con lo que deja de hablarse propiamente de Reino de Asturias, prefiriéndose el término Reino de León. El prerrománico entra en la fase que puede denominarse arte de repoblación.
Véase también: Arte asturiano
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Arquitectura mozárabe
La arquitectura mozárabe fue llevada a cabo por los mozárabes, cristianos que vivían en la España musulmana desde la invasión árabe (711) hasta finales del siglo XI,y que mantuvieron su personalidad diferenciada también frente a los
cristianos de los reinos del norte, a los que fueron emigrando en
oleadas sucesivas o siendo incorporados por la Reconquista. Un ejemplo
de esta arquitectura es la iglesia de Bobastro, un templo rupestre que se encuentra en el lugar conocido como Mesas de Villaverde, en Ardales (Málaga), de la que sólo quedan algunas ruinas. Otro edificio representante de esta arquitectura es la iglesia de Santa María de Melque, situada en las proximidades de La Puebla de Montalbán (Toledo).
Con respecto a este templo se duda en su filiación estilística, pues
comparte rasgos visigodos con otros más propiamente mozárabes, no
estando tampoco clara su datación. La ermita de San Baudelio de Berlanga
presenta una tipología inédita, incluyendo en su planta rectangular una
tribuna sobre una pequeña sala hipóstila, a la manera de las mezquitas,
y siendo sustentada su cubierta por un único pilar central con forma de
palmera. Tanto dicho pilar como los muros interiores están profusamente
decorados con frescos representando escenas de caza y animales
exóticos. Se puede establecer cierta conexión tipológica como templo
iniciático, ya en época románica, con la iglesia de Santa María de Eunate y las demás construcciones templarias de planta centralizada, como la de Torres del Río o la Vera Cruz de Segovia.
Como ya se ha dicho, la identificación con lo mozárabe de
construcciones en los reinos cristianos del norte peninsular es
problemática.
Arquitectura de repoblación
Entre finales del siglo IX y comienzos del siglo XI se desarrolla enlos reinos cristianos del norte una evolución del prerrománico que
tradicionalmente se ha atribuido a la influencia mozárabe,2
aunque en la actualidad ésta se han puesto en discusión y se prefiere
considerarla como una tercera fase del prerrománico, tras el visigodo y
el asturiano. Históricamente coincide con la repoblación de la Meseta del Duero y la cabecera del Ebro. Ejemplos de estos templos son los de iglesia de San Cebrián de Mazote (Valladolid), el monasterio de San Miguel de Escalada (León), la iglesia de Santiago de Peñalba de Santiago (León), Iglesia de San Vicente del Valle (Burgos), Iglesia de Santa María de Lebeña (Cantabria), Ermita San Baudelio de Berlanga de Caltojar (Soria), el Monasterio de San Juan de la Peña de Jaca (Huesca), la iglesia prerrománica del Monasterio de Leyre (Navarra), el Monasterio de San Millán de Suso
(La Rioja) y algunos otros ejemplos zamoranos o asturianos. Similar
argumento podría hacerse para incluir algunas pequeñas iglesias
catalanas consideradas «mozárabes», como las de San Julián de Boada o la iglesia de Santa María de Matadars.
Véase también: Arte de repoblación
Arquitectura de Al-Ándalus
El Califato de Córdoba
Mihrab de la Mezquita de Córdoba.
La arquitectura construida en Al-Ándalus bajo los omeyas evolucionó a partir de la de Damasco, con añadidos estéticos locales: el arco de herradura,
distintivo de la arquitectura hispano-árabe, fue tomada de los
visigodos. Arquitectos, artistas y artesanos llegaron desde oriente para
construir ciudades como Medina Azahara, cuyo esplendor no podía ni imaginarse en los reinos europeos contemporáneos.3
La construcción más importante de los Omeyas en Córdoba fue la Mezquita de Córdoba, construida en etapas consecutivas por Abderramán I, Abderramán II, Alhakén II y Almanzor.
Véase también: Arte emiral y califal
Los reinos taifas
Con la desaparición del Califato, el territorio se vio dividido en pequeños reinos llamados taifas.Su debilidad política fue acompañada de un conservadurismo cultural,
que, junto con el avance de los reinos cristianos, llevó a que los
taifas se agarrasen al prestigio de las estructuras y formas del estilo
de Córdoba.
La recesión se manifestó en las técnicas de construcción y en los
materiales empleados, aunque no en la profusión de la ornamentación. Los
arcos polilobulados fueron multiplicados y adelgazados y todos los elementos califales fueron exagerados.
Algunos magníficos ejemplos de la arquitectura taifal han llegado hasta nuestros días, como el Palacio de la Aljafería en Zaragoza o la pequeña mezquita de Bab-Mardum en Toledo, más tarde convertida en uno de los primeros ejemplos de arquitectura mudéjar como la Iglesia del Cristo de la Luz.
Véase también: Arte taifa
Almorávides y almohades
Minarete almohade en la mitad inferior de La Giralda, Sevilla.
en Al-Ándalus en 1086 y unificaron los reinos taifas bajo su poder.
Desarrollaron su propia arquitectura, pero es muy poco lo que ha
sobrevivido, ya que la siguiente invasión, la de los almohades,
impuso un islamismo ultraortodoxo y destruyó prácticamente todos los
edificios almorávides importantes, junto con Medina Azahara y otras
construcciones califales.
La arquitectura almohade es extremadamente sobria y desnuda.
Emplearon el ladrillo como principal material de construcción.
Prácticamente la única decoración empleada, la sebka, eran rejillas de rombos
realizados con ladrillo. También emplearon la palma como decoración,
pero no era más que una simplificación de la más ornamentada palma
almorávide. Con el paso del tiempo, el arte almohade se fue haciendo
ligeramente más decorativo.
El elemento mejor conocido de la arquitectura almohade es La Giralda, antiguo minarete de la mezquita de Sevilla aunque el remate superior es renacentista. Clasificada como mudéjar, pero inmersa en la estética almohade, la sinagoga de Santa María la Blanca, en Toledo, es un raro ejemplo de colaboración arquitectónica de las tres culturas medievales españolas.
Véase también: Arte almohade
Véase también: Arte almorávide
Arquitectura nazarí del reino de Granada
Tras la disolución del imperio almohade, los reinos musulmanes delsur de la Península se reorganizaron y en 1237 se estableció el reino nazarí con capital en Granada.
La Alhambra, patio de los leones.
Fue heredera de los otros estilos musulmanes de Al-Ándalus, que los
nazarís combinaron, y del estrecho contacto con los reinos cristianos
del norte. Los elementos de la ornamentación y estructurales fueron
tomados de la arquitectura cordobesa (arcos de herradura), de los
almohades (sebka y palma), pero también de creación propia, como los capiteles prismáticos y cilíndricos y arcos de mocárabe,
en una alegre combinación de espacios interiores y exteriores, de
jardines y arquitectura, pensados para agradar a todos los sentidos. Al
contrario que la arquitectura omeya, que empleaba materiales caros e
importados para la construcción, los nazarís emplearon sólo materiales
humildes: barro, escayola y madera.
Sin embargo el resultado estético está lleno de complejidad y es
desconcertante para el espectador: la multiplicación de la decoración,
el uso sabio de la luz y las sombras y la incorporación del agua a la
arquitectura, son algunas de las claves del estilo.4 También se integró la epigrafía en las paredes de las diferentes habitaciones, con poemas alusivos a la belleza de los espacios.5 Los palacios de la Alhambra y el Generalife son las construcciones más importantes del periodo.
Véase también: Arte nazarí
Arquitectura mudéjar
Iglesia mudéjar de Sahagún, León.
Se desarrolló principalmente del siglo XII al XVI con fuertes
influencias del gusto y arte árabe, pero adaptado al gusto de los
señores cristianos. Por ello, el mudéjar es apenas un estilo puro: se
combina frecuentemente técnicas y lenguaje artístico con otros estilos
dependiendo del momento histórico. Así, nos podemos referir al mudéjar,
pero también al románico mudéjar, al gótico mudéjar o al mudéjar renacentista.
El estilo mudéjar es una simbiosis de técnicas y formas de entender
la arquitectura, resultado de la convivencia de las culturas musulmana, judía y cristiana. Emergió como un estilo arquitectónico en el siglo XII. Se suele aceptar que el estilo nace en Sahagún.6 Se extendió al resto del Reino de León, Toledo, uno de los centros más antiguos e importantes, Ávila, Segovia, y más tarde a Andalucía, especialmente a Sevilla y Granada. En Toledo hay que destacar las sinagogas de Santa María la Blanca y El Tránsito, ambas mudéjares pero no cristianas. En Sevilla, las habitaciones del Alcázar,7
a pesar de ser clasificadas como mudéjar, están más relacionadas con el
arte nazarí de la Alhambra que al resto del mudéjar, puesto que fueron
creados por arquitectos de Granada con poca influencia cristiana traídos
por Pedro I de Castilla. También en Sevilla hay que destacar la Casa de Pilatos.
Otros centros importantes del mudéjar se encuentran en ciudades como Toro, Cuéllar, Arévalo y Madrigal de las Altas Torres, destacando el Monasterio de Las Claras, en Tordesillas y el Convento de San Pablo en Peñafiel. Un desarrollo especial lo tuvo el mudéjar aragonés, especialmente en Zaragoza y Teruel durante los siglos XIII, XIV y XV, destacándose las torres mudéjares de Teruel.
Se caracteriza por el uso del ladrillo como material principal. No
creó estructuras propias, al contrario que el gótico o el románico, sino
que reinterpretó los estilos occidentales a través de una perspectiva
musulmana. El carácter geométrico, distintivo de Islam, aparece en las
artes accesorias, empleando materiales baratos —azulejo, ladrillo, madera, yeso, metales— trabajados de forma elaborada, destacando el artesonado.
Incluso después de que los musulmanes ya no fueran empleados en la
construcción, sus contribuciones se mantuvieron como parte integral de
la arquitectura española.
Véase también: Arte mudéjar
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Arquitectura románica
Vista del interior de la Catedral de Santiago de Compostela.
o «románico lombardo». Es un estilo muy primitivo, cuyas
características son paredes gruesas, falta de escultura y la presencia
de ornamentación rítmica con arcos, tipificada en las iglesias del valle de Bohí (San Clemente de Tahull) y los monasterios de San Pedro de Roda y Santa María de Ripoll.
La arquitectura románica plena llegó con la influencia de Cluny a través del Camino de Santiago, que finaliza en la Catedral de Santiago de Compostela. El modelo de románico español del siglo XII era la Catedral de Jaca, con su plano y ábsides característicos de la planta de peregrinación basada en San Sernín de Toulouse y el «ajedrezado» o «taqueado jaqués».
Según avanzaban los reinos cristianos hacia el sur, este modelo se
extendió por las áreas reconquistadas con algunas variaciones. Los
monasterios siguieron una estructura similar (Santo Domingo de Silos, en Burgos).
Claustro de Santo Domingo de Silos, con el famoso ciprés que cantó Gerardo Diego.
sirvió posiblemente de modelo para la de Santo Domingo y fueron
maestros poitevinos los que intervinieron en su realización. Lo cierto
es que este frente representa uno de los mayores logros del románico
español. Para Gaya Nuño «...su distribución decorativa es la más rica, la más homogénea y armoniosa de la Península, y no reconoce como más bella ni a la de Ripoll».
El románico español también muestra influencias de los estilos
prerrománicos, principalmente el asturiano y el mozárabe, pero también
de la arquitectura árabe, tan próxima, sobre todo de los techos de la
Mezquita de Córdoba y los arcos polilobulados. Así se advierte en San Juan de Duero (Soria), San Isidoro de León o en la peculiar iglesia poligonal de Eunate en Navarra (con muy pocos ejemplos comparables, como la Vera Cruz segoviana). El románico segoviano se caracteriza por sus torres solemnes y por el pórtico de arquerías sobre columnas sencillas o pareadas, que cumplieron una importante función en la vida urbana medieval (San Esteban). Las catedrales de Zamora, vieja de Salamanca, vieja de Plasencia, así como la Colegiata de Toro, se caracterizan por sus peculiares cimborrios y cúpulas, denominándose habitualmente como grupo de cimborrios del Duero.
En algunas zonas, hubo una verdadera fiebre constructiva (del románico palentino hay más de seiscientas iglesias catalogadas). También hay un románico civil (o más bien militar, como las murallas de Ávila y castillos como los de Pedraza o Sepúlveda).
Tal esfuerzo sólo puede entenderse como consecuencia de la pujanza de
la sociedad de los reinos cristianos, capaces incluso de extraer
recursos (pago de parias)
de los divididos reinos taifas. La oscilante frontera de la reconquista
en los siglos XI y XII produce que el románico pueda encontrarse
fundamentalmente en la mitad septentrional de la Península Ibérica.
En el siglo XIII, algunas iglesias alternan el estilo románico con el naciente gótico.
Véase también: Arte románico
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Arquitectura gótica
e influencia de Europa central y del norte durante el siglo XII, cuando
el románico tardío alternaba con un estilo de transición como es la arquitectura cisterciense y con algunas expresiones de gótico puro, como la Catedral de Ávila; ésta y la de Cuenca son las más tempranas del estilo. El gótico pleno llega con toda su fuerza a través del Camino de Santiago en el siglo XIII, con la creación de algunas de las más puras catedrales góticas, de influencia francesa: las catedrales de Burgos, León y Toledo.
Posteriormente al siglo XIII, el estilo se extiende con creativas variantes locales como el gótico levantino y el gótico isabelino.
El gótico levantino, que florece en el siglo XIV, está caracterizado
por sus logros estructurales y la unificación del espacio, siendo sus
obras maestras la Catedral de Palma de Mallorca, la Lonja de la Seda de Valencia y la Iglesia de Santa María del Mar de Barcelona. Guillermo Bofill realizará en la catedral de Gerona un extraordinario atrevimiento al unificar las tres naves de la cabecera en una sola de extraordinaria amplitud.
En la Castilla del siglo XV la estrecha relación comercial y política con el norte de Europa convoca a arquitectos como Juan y Simón de Colonia, Hanequín de Bruselas, Juan Guas y Enrique Egas que crean escuela adaptándose a la sensibilidad local. Se sigue trabajando en las últimas grandes catedrales góticas (Sevilla, nueva de Salamanca y Segovia). El gótico isabelino, llamado así por coincidir con el reinado de los Reyes Católicos,
supone una transición al renacimiento, pero a la vez una férrea
resistencia a dejar los principios góticos tradicionales. Sus obras
maestras son San Juan de los Reyes en Toledo, la Capilla Real de Granada y la Cartuja de Miraflores en Burgos. Las fronteras cronológicas y formales con el simultáneo plateresco son imprecisas.
Véase también: Arquitectura gótica
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Arquitectura del Renacimiento
comenzó unido a las formas góticas en las últimas décadas del siglo XV.
El estilo comenzó a extenderse sobre todo a manos de arquitectos
locales: es la razón de un estilo renacentista específicamente español,
que reunió la influencia de la arquitectura del sur de Italia, a veces
proveniente de libros ilustrados y pinturas, con la tradición gótica y
la idiosincrasia local. El nuevo estilo se llama plateresco, debido a las fachadas decoradas en exceso, que recuerdan a los intrincados trabajos de los plateros. Órdenes clásicas y motivos de candeleros (candelieri) se combinan con libertad en conjuntos simétricos.
En este contexto, el Palacio de Carlos V realizado por Pedro Machuca, en Granada,
supuso un logro inesperado dentro del renacimiento más avanzado de la
época. El palacio puede ser definido como una anticipación al manierismo, debido a su dominio del lenguaje clásico y sus logros estéticos rupturistas. Fue construido antes de las principales obras de Miguel Ángel y Palladio. Su influencia fue muy limitada y mal entendida, las formas platerescas se imponían en el panorama general.
Según pasaban las décadas, la influencia gótica decae y la búsqueda
de un clasicismo ortodoxo alcanzó niveles muy altos. Aunque el
plateresco es un término usado habitualmente para definir a la mayoría
de la producción arquitectónica de finales del siglo XV y primera mitad
del siglo XVI, algunos arquitectos adquirieron un gusto más sobrio, como
Diego de Siloé, Rodrigo Gil de Hontañón y Gaspar de Vega. Ejemplos de plateresco son las fachadas de la Universidad de Salamanca y del Hostal San Marcos de León.
La cumbre del renacimiento español está representado por el Real Monasterio de El Escorial, realizado por Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera,
en el que una inicial adherencia excesiva al arte de la antigua Roma
fue superado por un estilo extremadamente sobrio. La influencia de los
tejados y chapiteles flamencos y norteeuropeos, el simbolismo de la
escasa decoración y el preciso corte del granito establecieron la base
para un estilo nuevo, el herreriano, que formó escuela durante muchos años.
Con un estilo más próximo al manierismo, el siglo se cierra con arquitectos como Andrés de Vandelvira (Catedral de Jaén).
Véase también: Arquitectura del Renacimiento
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Arquitectura barroca
Fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago de Compostela.
gradualmente sustituyeron en el gusto popular al sobrio gusto clasicista
que había estado de moda desde el siglo XVI. Tan pronto como en 1667,
las fachadas de la Catedral de Granada de Alonso Cano y la de Jaén de Eufrasio López de Rojas indican la facilidad de su interpretación a la manera barroca de los motivos tradicionales de las catedrales españolas.
El barroco local mantiene raíces en Herrera y en la construcción
tradicional en ladrillo, desarrollada en Madrid a lo largo del siglo
XVII (Plaza Mayor y Ayuntamiento de Madrid).
En contraste al barroco de la Europa septentrional, el arte español
de la época busca agradar a los sentidos más que al intelecto. La
familia Churriguera,
que se especializó en altares y retablos, se rebelaron contra la
sobriedad del clasicismo herreriano y promocionaron un estilo
intrincado, exagerado y casi caprichoso de decoración superficial,
conocido como churrigueresco. En medio siglo, convirtieron Salamanca en una ciudad churrigueresca ejemplar.
La evolución del estilo pasó por tres fases. Entre 1680 y 1720, los Churriguera popularizaron la mezcla de columna salomónica de Guarini y el orden compuesto, conocido como «orden suprema». Entre 1720 y 1760, la columna churrigueresca o estípite,
en forma de cono o obelisco invertido, se estableció como elemento
principal de la decoración ornamental. Los años 1760 a 1780 vieron un
desplazamiento gradual del interés desde el movimiento retorcido y
excesivo de la ornamentación hacia el equilibrio y la sobriedad del neoclásico.
Dos de las más espectaculares creaciones del barroco español son las fachadas de la Universidad de Valladolid (Diego Tomé, 1719) y del Hospicio de San Fernando en Madrid (Pedro de Ribera, 1722), cuya extravagancia curvilínea parece anunciar a Antonio Gaudí y el modernismo.
En este caso y en muchos otros, el diseño incluye el juego de techos y
elementos decorativos con poca relación con la estructura y función. sin
embargo, el barroco churrigueresco ofrece alguna de las combinaciones
de luz y espacio más espectaculares, como en la Cartuja de Granada, considerada la apoteosis del churrigueresco aplicado a espacios interiores, y el «transparente» de la Catedral de Toledo de Narciso Tomé, donde escultura y arquitectura se integran para conseguir un efecto dramático de la luz.
El Palacio Real de Madrid y las construcciones del Paseo del Prado (Salón del Prado y Puerta de Alcalá)
también en Madrid, merecen ser mencionados. Fueron construidos en el
sobrio barroco internacional, a menudo confundido con el neoclásico, por
los reyes borbones Felipe V y Carlos III. Los palacios reales de La Granja de San Ildefonso, en Segovia, y el de Aranjuez,
en Madrid, son buenos ejemplos de la integración de arquitectura y
jardines del barroco, con notable influencia francesa (La Granja es
conocido como el «Versalles español»), pero con concepción espacial
local, que de alguna manera muestra herencia de la ocupación musulmana.
El rococó se introdujo en España por primera vez en la Catedral de Murcia, en 1733, en su fachada occidental. También en la zona levantina, se destaca la exuberante decoración de la puerta del palacio del Marqués de Dos Aguas en Valencia, diseñada por el pintor y grabador Hipólito Rovira (1740–1744). El mejor representante del estilo fue el maestro español Ventura Rodríguez, responsable de la Santa Capilla de la Virgen del Pilar (1750) en el interior del templo de Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza.
Véase también: Arquitectura barroca
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Arquitectura colonial
Véase también: Arquitectura neocolonial español
Iglesia de Santa Prisca en Taxco: churrigueresco mexicano.
Se distingue por el contraste entre la construcción simple y sólido que
demanda el lugar nuevo y la ornamentación barroca que viene de España. La zona colonial de Santo Domingo, fundada en 1498 es la ciudad occidental más antigua en el Mundo Nuevo y es un buen ejemplo de este estilo.
La combinación de influencias decorativas nativas americanas y
árabes, con una interpretación extremadamente expresiva del
churrigueresco, podría explicar la variedad e intensidad del barroco en
las colonias americanas de España. Aún más que en su equivalente
español, el barroco americano se desarrolló como un estilo de decoración
del estuco. Fachadas con torres gemelas de muchas catedrales americanas
del siglo XVII tienen raíces medievales. El barroco pleno no aparece
hasta 1664, cuando los jesuitas construyeron su santuario en la Plaza de Armas en Cuzco.
El barroco peruano es especialmente exuberante, como evidencia la iglesia de San Francisco en Lima
(1673), que muestra una fachada oscura y muy intrincada entre dos
torres gemelas. Mientras que el barroco rural de las misiones jesuíticas
(estancias) en Córdoba (Argentina) siguieron el modelo de Il Gesù, estilos provinciales «mestizos» aparecieron en Arequipa, Potosí y La Paz.
En el siglo XVIII, los arquitectos de la región se inspiraron en el
arte mudéjar de la España medieval. El estilo de fachada del barroco
tardío surge por primera vez en la Iglesia de Nuestra Señora de La Merced en Lima (1697–1704). De forma similar, en la iglesia de la Compañía en Quito (1722–1765), la fachada parece un retablo ricamente esculpido con un exceso de columnas salomónicas.
Al norte, la provincia más rica del siglo XVIII, Nueva España, el actual México,
Centroamérica, y los estados de Texas, Nuevo México, California y
Arizona en EE.UU. produjo una arquitectura fantásticamente extravagante y
visualmente frenética que es el churrigueresco mexicano. Este estilo ultrabarroco culmina en los trabajos de Lorenzo Rodríguez, cuya obra maestra es el Sagrario Metropolitano en la Ciudad de México (1749–1769). Otros ejemplos notables se encuentran en remotos pueblos mineros. Por ejemplo el santuario de Ocotlán
(comenzado en 1745) es una catedral barroca de primer orden, cuya
superficie está cubierta de baldosas rojas brillantes, que contrastan
con una plétora de ornamentos comprimidos aplicados generosamente en la
portada y los flancos de las torres. La auténtica capital del barroco
mexicano es Puebla,
donde la abundancia de baldosas pintadas a mano y piedra local gris
llevaron a una evolución muy personal y localizada del estilo, con un
pronunciado sabor indio.
Arquitectura neoclásica
Museo del Prado, de Villanueva.
(que en principio iba a tener funciones de Gabinete de Ciencias),
combinando tres elementos: una academia, un auditorio y un museo, en un
edificio con tres entradas separadas. El Prado formaba parte del
ambicioso programa de Carlos III que pretendía convertir Madrid en la capital de las Artes y las Ciencias. Muy próximo al museo, Villanueva construyó el observatorio astronómico de El Retiro y el Jardín Botánico, todo ello en el conjunto del eje del Paseo del Prado, con sus emblemáticas fuentes de Neptuno y Cibeles (diseñadas por Ventura Rodríguez) y cerrado por el Hospital y Real Colegio de Cirugía de San Carlos. También diseñó algunas de las residencias de verano de los reyes en El Escorial y Aranjuez y reconstruyó la Plaza Mayor de Madrid, entre otras obras importantes. Los discípulos de Villanueva Antonio López Aguado e Isidro González Velázquez diseminarán el estilo por el centro del país.
Véase también: Neoclasicismo en España
El siglo XIX
Eclecticismo
La arquitectura eclecticista es aquella que combina varios estilos en un edificio, sin seguir un solo orden arquitectónico. Esta corriente llegó a España en los últimos años del siglo XIX. Uno de los edificios eclecticistas más importantes es el Palacio de Comunicaciones de Madrid, diseñado por Antonio Palacios y Joaquín Otamendi. Fue inaugurado en 1909.Historicismo
Desde Europa llegó en el siglo XIX el historicismo, cuyos estilos más destacados son el neogótico y el neorrománico. Del neogótico hay que destacar el Palacio Episcopal de Astorga y el Palacio de Sobrellano en Comillas, la fachada de la Catedral de Barcelona, la Catedral de San Cristóbal de La Laguna en Tenerife y la Catedral del Espíritu Santo de Tarrasa. Del neorrománico, menos importante que el anterior, hay que mencionar la cripta de la Catedral de Madrid y la Basílica de Nuestra Señora de Covadonga, en Asturias.A finales del siglo XIX un nuevo movimiento arquitectónico surgió en Madrid: un resurgimiento de la arquitectura mudéjar, el neomudéjar, que enseguida se extendió por otras regiones. Arquitectos como Emilio Rodríguez Ayuso
veían el arte mudéjar como un estilo exclusivo y característico de
España. Se comenzaron a construir edificios empleando algunas de las
características del antiguo estilo, como los arcos de herradura y el
empleo de ornamentación abstracta en ladrillo para las fachadas. Se
popularizó sobre todo en la construcción de plazas de toros
y otros edificios públicos, pero también para la construcción de
viviendas, debido al uso de materiales baratos, principalmente ladrillo
para los exteriores. A destacar la portada de la Catedral de Teruel y La Escalinata de la misma ciudad, obra de Aniceto Marinas, y la plaza de Toros de Las Ventas de Madrid.
Véase también: Arquitectura historicista
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Arquitectura neomudéjar en España.
Arquitectura del vidrio y el hierro
A imitación del Palacio de Cristal construido en Londres para la Gran Exposición de 1851, también se construyeron palacios de cristal en España. Los dos ejemplos más notables son el Palacio de Cristal de la Arganzuela y el Palacio de Cristal del Retiro en Madrid.El siglo XX
Modernismo
Azotea de la Casa Milà, de Antonio Gaudí.
El modernismo también tuvo desarrollo en otras ciudades de Cataluña, como Tarrasa (Masia Freixa y Vapor Aymerich, Amat i Jover) y Reus (Casa Navàs), y del resto de España, como Teruel (Casa de Tejidos el Torico o Casa Ferrán), Zaragoza (Casino Mercantil o Quiosco de música del Parque Primo de Rivera) o Comillas, donde, a parte del Capricho de Gaudí, se puede admirar la Universidad Pontificia Comillas.
Véase también: Modernismo catalán
Arquitectura moderna
Pabellón alemán (Barcelona), 1929.
En la Exposición Internacional de 1929 de Barcelona el Pabellón alemán diseñado por Mies van der Rohe se convirtió instantáneamente en un icono; amalgamando el minimalismo de Mies van der Rohe y nociones de fidelidad a los materiales con influencias de De Stijl en el tratamiento de los planos en el espacio. El famoso techo se cierne sobre el espectador aparentemente sin soportes.
Durante y después de la Guerra Civil Española y la II Guerra Mundial, España estuvo aislada política y económicamente. Como consecuencia, unido a la preferencia de Franco por un «tipo de kitsch nacionalista clásico y mortecino», la creación de arquitectura vanguardista fue suprimida en su mayoría.9
Sin embargo, en las obras de algunos arquitectos pudieron coexistir la
aprobación oficial y el avance del diseño arquitectónico, como es el
caso de Luis Gutiérrez Soto,
interesado en la tipología y la distribución racional de los espacios,
cuya prolífica obra alterna con facilidad el redescubrimiento de estilos
históricos con un estilo racionalista, o los encargos de los Sindicatos
Verticales a Francisco de Asís Cabrero. Los logros de Luis Moya Blanco
en la construcción de bóvedas de ladrillo también merecen una mención;
su interés en la construcción tradicional en ladrillo lo llevó a un
estudio profundo de las posibilidades formales modernas del material,
destacando su uso de la bóveda tabicada.
En las últimas décadas de la vida de Franco, una nueva generación de arquitectos rescató con fuerza el legado del GATEPAC: Alejandro de la Sota fue pionero en este nuevo camino, y jóvenes arquitectos como Francisco Javier Sáenz de Oíza, Fernando Higueras y Miguel Fisac, a menudo con presupuestos modestos, investigaron en los tipos de vivienda prefabricada y colectiva.
Véase también: Arquitectura moderna
Arquitectura contemporánea
La muerte de Franco y la vuelta de la democracia trajo un nuevo optimismo arquitectónico al país a finales de los 70 y en los 80. El regionalismo crítico se convirtió en la escuela dominante para la arquitectura seria.10 El flujo de dinero proveniente de la Unión Europea,el turismo y una economía floreciente, fueron campo fértil para la
arquitectura española. Una nueva generación de arquitectos emergió,
entre los que se cuentan Enric Miralles, Carme Pinós, y el arquitecto e ingeniero Santiago Calatrava. Los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla,
ambos en 1992, impulsaron internacionalmente aún más la reputación de
España, hasta el punto de que muchos arquitectos de países en recesión
se desplazaron a España para participar en el boom. En reconocimiento al
apoyo a la arquitectura realizado por la Ciudad de Barcelona, el Royal Institute of British Architects le entregó la Royal Gold Medal en 1999, la primera vez en la historia que el premio se entregaba a una ciudad.11
Bilbao atrajo a la Fundación Solomon R. Guggenheim para construir una nueva galería que abrió sus puertas en 1997. Diseñado por Frank Gehry en estilo deconstructivista, el Museo Guggenheim de Bilbao
se ha hecho famoso mundialmente y por sí sólo ha aumentado el prestigio
mundial de Bilbao. El éxito del museo al crear una arquitectura icónica
se conoce en la planificación urbana como el «efecto Bilbao».12
Véase también: Categoría:Arquitectos de España del siglo XX
En el siglo XXI
En el año 2003, su Alteza el Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón inauguró en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife (Canarias), el moderno edificio del Auditorio de Tenerife, diseñado por Santiago Calatrava. Para dicho acto asistieron varios corresponsales y diarios de todo el mundo.13 En 2006, la Terminal 4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas de Richard Rogers, Antonio Lamela y Luis Vidal ganó el Premio Stirling. En abril de 2007, el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, en León) de los arquitectos Emilio Tuñón y Luis M. Mansilla recibió el premio de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe de la Unión Europea,14 que ya había ganado en 2001 el Kursaal (San Sebastián) de Rafael Moneo.La Torre Agbar es un rascacielos de Barcelona realizado por el arquitecto francés Jean Nouvel.
Mide 144,4 metros y tiene 38 pisos, incluyendo 4 niveles subterráneos.
Su diseño combina una serie de conceptos arquitectónicos distintos, cuyo
resultado es una sorprendente estructura construida con hormigón armado, cubierta con una fachada de vidrio y más de 4.400 ventanas cortadas en el hormigón estructural.
Del 12 de febrero al 1 de mayo de 2006 el MoMA, Museo de Arte Moderno de Nueva York, dedicó la exposición On-Site: New Architecture in Spain a la nueva arquitectura en España.15
El MoMA define España como un país que se ha convertido en los últimos
años en un centro internacional de innovación y excelencia
arquitectónica como demuestra el hecho de que siete premios Pritzker (Rafael Moneo, Álvaro Siza, Thom Mayne, Zaha Hadid, Jacques Herzog, Pierre de Meuron, Frank Gehry y Rem Koolhaas) hayan sido seleccionados para la exposición.16
Terence Riley, a cargo del Departamento de Arquitectura y Diseño del
MoMA, que se despidió del museo con esta exposición, comenta:
No hay un estilo español en arquitectura, no existe. Pero lo que síEn Madrid se construyeron cuatro rascacielos, (2006-2009), de los cuales, el más alto mide 250 metros. Este parque empresarial se llama Cuatro Torres Business Area, y la Torre Caja Madrid, que es la más alta de toda España, está diseñada por Norman Foster.
hay en España actualmente es un porcentaje muy elevado de calidad en los
proyectos, más que en ningún otro sitio del mundo, según mi percepción.
En España se construye mucho, en China aún más. Sin embargo, mientras
que en China apenas hay propuestas interesantes, en España existen
muchas.17
En Asturias se inaugura en 2011 el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, única obra del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer en España. Consta de cinco piezas: una gran plaza abierta, una cúpula, un auditorio, una torre mirador y un edificio polivalente.
Arquitectura popular
Debido a las grandes diferencias climáticas y topográficas del país, la arquitectura popular muestra una gran variedad. Piedra caliza, pizarra, granito, arcilla(cocida o no), madera o paja son empleadas en las diferentes regiones.
También las estructuras y distribución varían muchos según las
costumbres regionales. Algunas de estas construcciones tienen nombres
propios: cortijo, carmen, barraca, caserío, palloza, alquería, etc. Algunas regiones españolas muestran ejemplos de arquitectura popular con traza propia como es el caso de la arquitectura popular alistana en la provincia de Zamora.
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Arquitectura popular en España.
El hórreo es un granero elevado de Galicia, Asturias y Cantabria. En esta imagen aparece un hórreo gallego.
El hórreo asturiano (en este caso una panera), tiene el tejado a cuatro aguas, mientras que el gallego lo tiene a dos aguas.
Barraca del Delta del Ebro. Es una construcción ligera, incluso precaria, que utiliza cañas y barro, materiales locales que dieron el título a una famosa novela de Vicente Blasco Ibáñez ambientada en la Albufera de Valencia, zona de similares características.
Molinos de viento en el Campo de Criptana, La Mancha. Tecnología de origen mediooriental, se introdujeron en España en el siglo XVI, no mucho antes de que los inmortalizara Cervantes. Tradición más antigua tenían los molinos de agua.
Caserío de Lascorz en La Fueva (Huesca). El caserío, en contraste con la masía de la zona oriental, es la forma de casa-bloque que responde al poblamiento disperso en un amplia zona montañosa entre el Pirineo y la Cornisa Cantábrica. Almacenes, vivienda y espacios para el ganado suelen estar en distintos niveles de la misma construcción.
Pedanía de Royo Odrea, en Ayna (Albacete).
El poblamiento concentrado es la norma en la España seca, con núcleos
apiñados. Las fachadas encaladas se suelen interpretar como una medida
higiénica, además de térmica, y una forma de homogeneizar la
consistencia del material de los muros. El emplazamiento puede tener un
origen defensivo, o incluso ser un lugar intermedio para el
aprovechamiento de distintas zonas de explotación agrícolas, ganaderas y
forestales.
Casas colgadas, Cuenca.
El aprovechamiento extremo del espacio en adaptación a emplazamientos
difíciles y la utilización de materiales autóctonos (la madera abundante
en la Serranía) son representativos de la arquitectura popular, tanto rural como, en este caso, urbana.
Tejas en un tejado de Colmenar de Oreja.
Esta es la disposición más habitual, aunque en la provincia de Segovia
lo tradicional es colocar sólo las de abajo. La utilización de tejas en
las edades Media y Moderna detectaba a una casa de especial riqueza
«donde hay tejas hay dineros», pues las viviendas pobres se cubrían de
ramas, césped u otros materiales más accesibles.
Calle mayor de Alcalá de Henares. Los soportales
son una estructura singular y característica del urbanismo español. En
este caso acogen hacia su interior curiosos elementos de la antigua judería de la ciudad como son los adarves, en contraste con su trazado rectilíneo (sobre el camino preexistente, conecta el antiguo centro romano con la plaza mayor, que de forma característica surgió en un arrabal).
Véase también
- Arte en España
- Castillos de España
- Catedrales de España
- Rascacielos de España
- Escuelas de arquitectura de España
- Arquitectura de Cantabria
- Arquitectura de Madrid
- Arquitectura de Barcelona
- Arquitectura neocolonial español
- Arquitectura efímera barroca española
Referencias
Notas
- «Arquitectura: Nueva York se abre a la arquitectura en España». arq.com.mx. 2006. Consultado el 26 de abril de 2007.
Bibliografía
- Chueca Goitia, Fernando: Historia de la arquitectura española, dos volúmenes. Diputación de Ávila, 2001. ISBN 84-923918-7-1
- Bru i Bistuer, Eduard (1984) Arquitectura española contemporánea. Editorial Gustavo Gili. ISBN 84-252-1045-3
- New Architecture in Spain (PB) — Editado por y con un ensayo de Terence Riley. ISBN 0-87070-499-0
- Carver, Norman F. Jr. (1982) Iberian Villages Portugal & Spain. Documan Press Ltd. ISBN 0-932076-03-3
- Newcomb, Rexford (1937). Spanish-Colonial Architecture in the United States. J.J. Augustin, New York. Dover Publications; reedición (1 de abril de 1990). ISBN 0-486-26263-4
- Zabalbeascoa, Anatxu. Igualada Cemetery: Barcelona, 1986–90 — Enric Miralles and Carme Pinos (Architecture in Detail S.) (en inglés). Phaidon Press. pp. 60 páginas. ISBN 0-7148-3281-2.
Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Arquitectura de España. - Arquitectura en España en la web Todo sobre España
- Arch XX Sudoe — base de datos de edificios españoles del siglo XX

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