lunes, 16 de mayo de 2016

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La arqueología israelita y la historicidad

de los libros del Antiguo Testamento

José María Blázquez; J. Cabrero

Antigua: Historia y Arqueología de las civilizaciones [Web]

P ágina mantenida por el T aller Digital de la U niversidad de A lic ante
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[Publicado previamente en: Boletín de la Asociación Española de

Orientalistas 40, 2004, 17-57. Versión digital del manuscrito, editada aquí

por cortesía de los autores y del editor, con la paginación de la versión

impresa].

La arqueología israelita y la historicidad de los libros del

Antiguo Testamento

J.Ma Blázquez – J. Cabrero

BIBLID: [0571-3692 (2004) 17-57]

RESUMEN: Los dos arqueólogos israelitas, Israel Finkelstein y Neil Asher

Silberman, han escrito un libro, resultado de sus excavaciones en Israel, que se

refiere a la historicidad de los libros del Antiguo Testamento. La existencia de los

patriarcas del Éxodo, de la presencia de los israelitas en el Sinaí, la conquista de

Canaán y el período de los jueces, no son hechos históricos.

De la Jerusalem de David, ha aparecido algún escaso documento

arqueológico. De la Jerusalem de Salomón, no se conserva absolutamente nada.

Jerusalem sería una aldea sin importancia. El imperio de David y de Salomón no

existió. Es una proyección muy posterior. Los israelitas son los cananeos de las

montañas centrales de Canaán (1250-1000 a.C.).

PALABRAS CLAVE: Patriarcas. Éxodo, Sinaí. Conquista. Jueces. David.

Salomón. Reino Unido. Israelitas.

ABSTRACT: The two Israelite archaeologists (Israel Finkelstein and Neil

Asher Silberman) wrote a book, as a result of his excavation in Israel, to tell about

the biblical history of the Old Testament. The existence of the patriarchs, the

Exodus, the presence of Israelites at Sinai, the conquest of Canaan, the period of

judges, they are not historical.

There are only a few archaeologicals documents from Jerusalem of David

and absolutely nothing conserved from Jerusalem of Salomon. Jerusalem has been

a small village without importance. The Empire of David and Salomon did not

exist. It is a transition from posterior times. The Israelites are the people of Canaan

from the central mountains of Canaan. (1250-1000 B.C.).

KEY WORDS: Patriarchs. Exodus. Sinai. Conquest. Judges. David. Salomon.
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En los últimos decenios, la arqueología israelita ha avanzado de un

modo considerable en el conocimiento de Palestina. Con este trabajo se pre- tende examinar las aportaciones de I. Finkelstein y Neil Asher Silberman 1

,

quienes recientemente han publicado un interesantísimo estudio sobre este

tema, así como las realizadas por otros autores como J.C.H. Langhlin 2

. To- dos estos trabajos han sido traducidos al castellano en los últimos años 3

.

Comienza el presente trabajo con el estado de la investigación sobre

los patriarcas. I. Finkelstein y Neil Asher Silbennan 4

, opinan que "casi to- dos los puntos de vista, histórico, psicológico, espiritual de los patriarcas

son potentes creaciones literarias" y dedican la primera parte de su libro a

interrogarse sobre una serie de puntos cruciales de la historia de Israel ¿Son

también anales dignos de atención sobre el nacimiento del pueblo de Israel?

¿Existe alguna prueba de que los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, y las

esposas de los patriarcas Sara, Rebeca, Lea y Raquel, existieron realmente?

Los arqueólogos de comienzos del s. XX habían asentado el criterio

de que la vida pastoril de los patriarcas, al parecer, se adaptaba bien, en lí-

neas muy generales, a lo que habían observado en las vida de los contem- poráneos beduinos del Próximo Oriente. La vida de estos beduinos, sustan- cialmente había permanecido inmutable durante milenios 5

. A esta idea se

añadía el hecho de que las numerosas alusiones a lugares mesopotámicos y

sirios, como es el lugar de nacimiento de Abraham, Ur y Harrán, parecían

corresponder a los hallazgos de las excavaciones arqueológicas del área

oriental del Creciente Fértil.

En líneas generales, los arqueólogos encontraban una confirmación de

los relatos bíblicos en las excavaciones arqueológicas. Las grandes figuras

de la arqueología bíblica, que desarrollaron su labor a lo largo del s. XX, es- taban convencidos de que las excavaciones confirmarían en líneas generales

los relatos bíblicos.

Uno de los más grandes historiadores del s. XX, De Vaux, que en su

tiempo gozó de un gran prestigio internacional, prestigio que aún en la

actualidad continua teniendo, escribió estas palabras recogidas por I.

Finkelsteia y Neil Asher Silbennan: "Si la fe de Israel no se funda sobre

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1 Le tracce di Mosè. La Biblia tra storia e mito. Caroccci, Roma 2002, p. 41. Existe tra- ducción al español en la editorial Siglo XXI, pero en este trabajo se ha manejado la edición

italiana. Los pasajes de la Biblia recogidos en el presente trabajo han sido extraídos de la

edición de la Biblia de Jerusalem, en la edición española de Desclee de Brouwer, Bilbao

1975. 2 La arqueología y la Biblia. Crítica, Barcelona 2001. 3

G. Garbini, Historia e ideología en el Israel Antiguo. Ediciones Bellaterra, Barcelona

2002. 4 Op. cit., pp. 41, 333-338. 5

I. Finkelstein y Neil Asher Silberman, op. cit. p. 47.
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la historia, tal fe es errónea y, por tanto, lo es también, nuestra fe". Por otra

parte, William P. Albright, uno de los grandes conocedores de la Historia

del Oriente en la Antigüedad puntualiza que "en líneas generales, el cuadro

del Génesis es histórico Y no hay motivo para dudar de la exactitud de los

detalles biográficos".

Infinidad de historiadores y de arqueólogos del s. XX aceptaban que,

aunque los relatos bíblicos se habían puesto por escrito muchos siglos des- pués de los sucesos narrados en ellos, como los que se hicieron en tiempos

de la monarquía unida, en líneas generales transmitían una realidad histórica

cierta.

La investigación sobre los patriarcas históricos se ha demostrado in- fructuosa, dado que ninguna de las épocas próximas a la fecha de la inspi- ración bíblica ofrecía un retroceso compatible con la historia bíblica. La ba- jada de Abraham a Canaán habría que datarla en tomo al año 2100 a.C., si

damos credibilidad a los cálculos de la Biblia. Albright encontraba el funda- mento histórico del Génesis en la onomástica personal de los personajes bí-

blicos, en las insólitas costumbres matrimoniales y en la legislación relativa

a la adquisición de las tierras, todo ello muy parecido a lo que se podía en- contrar en la sociedad mesopotámica del II Milenio a.C.

I. Finkelstein y Neil Asher Silberman 6

contestan a estas afirmaciones,

que la supuesta bajada de Abraham a Canaán desde Mesopotamia, que

Albright hacía coincidir con la migración amorrea, es difícilmente aceptable

hoy en día. La relación entre la legislación mesopotámica y las costumbres

seguidas por los patriarcas, es tan vaga, que puede aplicarse a cualquier épo- ca. Los intentos por bajar la cronología de los patriarcas también han sido

infructuosos: De Vaux coloca la vida de los patriarcas en el Bronce Medio

(2000-1550 a.C.); los americanos Speiser y Gordon, apoyados en el archivo

de Nuzi, en el s. XV a.C.; el científico israelita Benjamín Mazar, a comien- zos de la Edad del Hierro (1150-900 a..C.). Por otra parte, la redacción del

relato de los patriarcas, había que bajada hasta el s. VII a.C., fecha propuesta

por I. Finkelstein y por Neil Asher Silberman 7

. Esta fecha nosotros la consi- deramos totalmente acertada, convencidos de la validez total de las razones

que aducen los dos arqueólogos israelitas.

Los hijos de Jacob, en sus desplazamientos a través del desierto de

Egipto, son comerciantes caravaneros, cuyas mercancías son drogas,

bálsamo y mirra. Los camellos, unos de los medios fundamentales para el

desplazamiento de personas y transporte de mercancías por el desierto, no se

domesticaron y emplearon en estos menesteres antes del año 1000 a.C., pero

su uso solamente se generalizó a partir del s. VII a.C., como lo prueban los

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6 Op. cit., p. 49. 7 Op. cit. pp. 51-52, 56-60.
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huesos de camellos adultos en Tell Iamnia, importante centro caravanero de

la costa meridional de Israel, situado entre el Mediterráneo y Arabia.

Las mercancías que llevaban a vender los hijos de Jacob a Egipto, apa- recen citadas en los archivos de los monarcas asirios en los ss. VIII y VII a.C.

A estos datos se añade la mención del rey de los filisteos Avimelech,

que encontró a Isaac en la ciudad de Gherar.

Los filisteos 8

, población procedente del Egeo, no se asentaron en la

costa de Canaán hasta poco después del año 1200 a.C. La ciudad de Gherar,

hoy Tell Hasor, en la Edad del Hierro I, era una aldea casi insignificante,

que sólo cobró importancia cuando se convirtió en ciudad administrativa,

fortificada, entre finales del s. VIII y comienzos del VII a.C.

La combinación de todos estos elementos: la primera domesticación

de los camellos y su uso intensivo, el tráfico de mercancías, la presencia de

los filisteos en Canaán, el auge y fortificación de Gherar, llevan a I.

Finkelstein y a Neil Asher Silberman a proponer la fecha del s. VIII o VII

como la de la redacción de las historias bíblicas de los patriarcas.

Esta fecha es confirmada por un dato proporcionado por los arqueólo- gos israelitas, que juzgamos tiene una gran fuerza probatoria: se trata del

examen de las genealogías de los patriarcas, del nacimiento de numerosas

naciones que son frutos de sus amores y de sus relaciones familiares; con

ello se describe el mapa del Próximo Oriente desde el punto de vista de los

reinos de Judá y de Israel de los ss. VIII y VII a.C. Sólo a esta época pueden

remontarse los nombres étnicos y la toponimia. Sus características se corres- ponden perfectamente con lo que sabemos de las relaciones entre los reinos

y los pueblos limítrofes con Israel y con Judá.

Más aún, las narraciones del Génesis revelan una inequívoca familiari- dad con los lugares de los Imperios Asirios y Babilonio desde el s. IX al s.

VI a.C. Concretamente se menciona a Asiria en relación con el Tigris 9

, y

las dos capitales del imperio, Nínive, que lo fue en el s. VII a.C., y Calah la

anterior 10. La patria de Abraham, Harrán, era próspera en tiempos neoasi- rios. Los nombres de los progenitores de Abraham, Terah, Naor y Serug

aparecen mencionados de una manera parecida a como lo hacen los textos

asirios de la cercanía de Harrán.

La relación de Abraham con Hebrón, la más antigua ciudad de Judá, y

con Jerusalem 11, recalcaba el primado de Judá en los tiempos más antiguos

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8

G. Garbini, I Filistei. Gli antogonisti di Israele. Rusconi, Milán 1997. 9 Gen. 2.14: «El nombre del tercer río es Hiddeqel (Tigris), el cual recorre el este de

Assur y el cuarto río es Ferat (Eufrates)». 10 Gen. 10.11: «De este país salió para Assur y edificó Nínive, Rehobot Ir, Calah y

Resen, entre Nínive y Calah (aquella es la gran ciudad)». 11 Gen. 13.18: «y Abraham vino a establecerse con sus tiendas junto a la encina de

mambré, que está en hebrón, y edificó allí un altar a Yahveh».
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Alberto Sanchez (as1497222@gmail.com)
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